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jueves, 18 de noviembre de 2010

"El cambio lo hacemos entre todos"

En Villa Floresta viven poco más de 800 familias. Ocupa el área comprendida por Avenida Alem, la ruta 33 y las calles Reynal, Mallea, Payró, Cuyo, Guido Spano, Florida, vías del ferrocarril, límite noroeste del Parque de Mayo y Witcomb.
El ente vecinal fue creado el 17 de febrero de 1946, en un terreno que donó el señor Aquiles Talamonti. Cabe destacar que el barrio está estrechamente vinculado al Ejército, la cárcel y la Escuela Nº 64.
La Sociedad de Fomento y Cultura está ubicada en José Ingenieros 2235; su actual presidente es Hugo Verna. Dentro de ésta funciona la unidad sanitaria que ofrece sus servicios de enfermería, clínica, pediatría, ginecología y medicina familiar.
El salón donde se reúnen el último viernes de cada mes, para hacer un balance, está ubicado en el mismo lugar de la Sala Médica.
Es un lugar sencillo: una mesa con seis sillas y una cartelera, donde se pueden encontrar fotos, los boletines informativos, proyectos realizados, etcétera.
Actualmente, son pocos los socios que asisten a las reuniones, y es por este motivo que no se están realizando obras, proyectos y actividades culturales.

Datos de interés
La unidad sanitaria atiende de lunes a viernes de 7.30 a 15.30 horas.
La cuota para hacerse socio es de $3
Los socios podrán realizar actividades, talleres, etcétera.
El salón de uso múltiple fue refaccionado y ya está disponible para su uso.
La escuela de Artes visuales diseño la bandera del barrio en el año 2008
Se realizaron charlas sobre prevención de adicciones, prevención de malos tratos y violencia familiar.


Susana Gilotti: es Titular de la Federación de Sociedades de Fomento y Revisora de cuentas en la Sociedad de Fomento de Villa Floresta. Estuvo como presidenta desde 1996 hasta el 2008, pero se retiró porque le demandaba mucho tiempo y el compromiso de la gente era cada vez menor.
-¿Cómo llegaste a ser Presidente de la Sociedad de Fomento?
-Yo no fui a la Sociedad por mí, los vecinos se acercaron planteándome inquietudes, y como notaron que yo se las iba solucionando, decidieron ellos mismos elegirme como Presidenta.
-¿Qué fue lo primero que hiciste?
-Primero que nada me movilicé para ponerle el gas al barrio y lo conseguí.
-¿Cómo está organizada?
-Está compuesta por un Presidente, Vicepresidente, secretaria, tesorera, vocales, vocales suplentes, revisor de cuentas, encargada de sala, y colaboradores.
-¿Cuántos socios tienen actualmente?
Actualmente, somos 100 socios, que pagamos 3 pesos la cuota mensual.
-¿Cuáles son los beneficios como socios?
Nos permite realizar cursos, talleres, tienen la Sala Médica disponible.
-¿Reciben subsidios de alguna institución, ya sea pública o privada?
Mucho está hecho a pulmón y por nuestro propio esfuerzo. Pero la verdad es que la Municipalidad de Bahía Blanca nos ha ayudado mucho. Es verdad que esto se debe a mis influencias y mis contactos dentro de la Comuna. Por ejemplo, el SUM que tenemos fue construido con subsidios.
¿Cuál es la principal problemática que tienen?
Acá hay un problema existencial que es que el barrio nace como quinta. Lo que genera que la gente que está desde el inicio, no se integra a la generación actual. La verdad es que cuesta mucho una integración.
-Algo bueno y algo malo
Algo malo es que cuesta mucho integrarse, un sueño sería ver a Villa Floresta integrada.
Algo bueno, creo que es el cambio que se ha logrado. Me refiero a que cuando yo llegué no había muchas casas, gas, asfalto, postes de luz, etcétera. Ahora todo eso lo tenemos y vamos por más.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Dar es Dar

Sor María del Carmen Coca Isusi, más conocida como “la hermana Coca”, es fundadora del Centro Comunitario Spurr “San Ignacio de Loyola”, creado especialmente con el objetivo de ayudar a los que más lo necesitan.

Nació en Bilbao (España) y hace ya 49 años que está en Argentina.

Cuando era una niña se fue por “capricho” a un interno, solo porque se iban sus amigas y estuvo allí dos años.

Desde la primera comunión, en 1942, sintió amor hacia Dios y se enamoró de Don Bosco y de las salesianas.

A los 16 años, decidió contarles a sus padres sobre su vocación. Hizo 4 años de bachiller y 6 años de formación dónde realizó sus votos perpetuos.

Al cumplir los 21 le pidió como regalo a su padre, el consentimiento para venir a Argentina.

Y llegó a Buenos Aires el 12 de octubre de 1962, con 27 años.

¿Cómo surgió la idea de ayudar a los que más lo necesitan?

A raíz de la crisis que atravesaba el país en 2001, decidí crear un centro comunitario junto a otros voluntarios.

En principio comencé hablando con las familias más necesitadas del barrio, preguntándoles qué les hacía falta. La situación realmente me preocupaba, entonces envié fotos a España, enseguida obtuve respuestas y decidieron ayudar económicamente con el proyecto.

¿Por qué decidió fundarlo en el barrio Spurr?

Porque me asombró la pobreza y la situación límite que estaba atravesando su gente, muchas personas que se quedaron sin trabajo, y a la deriva. Otra de las cosas que me asombraron fueron las humildes casas hechas con madera y chapa.

¿Reciben ayuda de la municipalidad o de alguna ONG?

De una ONG por el momento no, sí del municipio, recibimos $1200 para repartir a tres señoras que trabajan cuatro horas diarias en el comedor, que realmente no es nada. Luego tenemos algunas limosnas, y también gente que lleva comestibles todas las semanas.

Además contamos con la solidaridad de benefactores (de Italia, España y Argentina), que nos ayudan a contar con los medios económicos para mejorar la calidad de vida de los que más sufren.

Otra ayuda que recibimos es por parte de panaderías que donan facturas y pan del día anterior, también una empresa conocida nos regala cereales para que los chicos tomen con la leche.

¿Hay gente solidaria en Bahía Blanca?

Si, realmente sí. La gente va a visitarnos al comedor, juegan con los niños o muchas veces, saben que yo estoy en María Auxiliadora y traen ropa, alimentos, juguetes que a veces están rotos y que nosotras tratamos de

arreglar lo mejor posible.

¿Cuántas personas asisten a diario al centro?

Doscientas cincuenta personas, ahora es un promedio de ciento ochenta, le damos la merienda reforzada. Al principio era almuerzo y cena, pero duro muy poco, porque costaba mucho. Ahora se les da a las madres todos los meses una bolsa de alimentos no perecederos.

Por qué piensa que hay tanta pobreza en la ciudad?

Primero, porque hay una falta de educación muy grande, hay mucha ignorancia y generalmente las familias más humildes son las más numerosas, hay muchos desocupados y la situación de estas personas es un círculo que nunca termina de cerrar.

¿Qué otras actividades además de brindar un plato de comida realizan?

No hace mucho comenzamos con tejido, también pintura en tela, pintura en madera, porcelana en frio, repostería. Estas actividades no las realizamos todos los días, van variando. Además hay inglés, apoyo escolar, computación y corte y confección.

¿Usted está todo el día en el centro comunitario?

No, voy a la tarde, pero todo el día hay gente allí. A la noche cuando se terminan las actividades cerramos todo inclusive poniendo alarma. Gracias a Dios y la Virgen nunca hemos sufrido un robo, tenemos dos perros de raza que son muy guardianes.

¿Qué cosas son las que más hacen falta en el comedor?

Fundamentalmente comida no perecedera, ropa para chicos y para grandes, para bebés se necesita mucho, porque hay madres embarazadas. Básicamente lo que uno quiera donar.

Generalmente cuando se acerca el día del niño siempre llega un juguete para los chicos, y a los más grandes se les da productos de perfumería o para el aseo personal. Siempre la providencia nos ayuda, pero nunca está de más lo que nos puedan brindar.